La huerta de Valencia: el secreto está en la tierra

Un suelo con historia y vida
Pocas regiones del mundo pueden presumir de una tierra tan fértil y generosa como la huerta de Valencia. Este paisaje agrícola, modelado durante siglos por la mano del ser humano y el curso del río Turia, es el corazón que alimenta la identidad valenciana. Desde la época romana y especialmente tras la llegada de los árabes, el sistema de acequias, la estructura parcelaria y el equilibrio entre cultivos transformaron este entorno en uno de los ecosistemas agrícolas más ricos de Europa.
Una composición única
El secreto de la productividad de la huerta reside en la calidad de su suelo. Se trata de una tierra aluvial, formada por los sedimentos que el Turia ha depositado a lo largo de milenios. Esta mezcla de arena, limo y arcilla permite una excelente retención de agua y nutrientes, garantizando el crecimiento de cultivos tan diversos como hortalizas, cítricos, alcachofas, chufas y naranjas. Además, el pH ligeramente alcalino y la buena aireación favorecen una vida microbiana activa, esencial para mantener un equilibrio natural y saludable.
El papel del agua y las acequias
Otro elemento clave es el sistema de riego tradicional, un legado del periodo andalusí que ha perdurado durante siglos. Las acequias distribuyen el agua de forma equitativa, evitando el desperdicio y manteniendo la humedad necesaria en los suelos sin provocar encharcamientos. Este sistema, gestionado de forma comunitaria a través del Tribunal de las Aguas —la institución jurídica más antigua de Europa en funcionamiento—, simboliza la unión entre la tierra, el agua y las personas que la trabajan.
Un equilibrio que debemos preservar
En los últimos años, la huerta ha tenido que enfrentarse a desafíos como la presión urbanística, el abandono de parcelas o los efectos del cambio climático. Sin embargo, la creciente conciencia sobre el valor de los suelos agrícolas y las políticas de protección están ayudando a revitalizar este espacio único. Hoy más que nunca, cuidar la tierra es cuidar nuestro futuro.
El sabor nace en la tierra
Cuando pruebas una naranja de Naranjas del Turia, estás saboreando esa tierra fértil que da vida a la huerta valenciana. Cada fruto es el reflejo de un suelo vivo, trabajado con respeto y tradición. Porque en cada parcela late la historia de generaciones de agricultores que han hecho de esta tierra un símbolo de excelencia.
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